Hablar de plata está mal

Por Héctor Alegre

En nuestro país, por no decir que también en otras zonas de nuestro subdesarrollado continente, hablar abiertamente de plata está mal y quiero explicar esta sentencia, que hasta parecería poco clara, hablando de como en esta nación mediterránea al abordar un emprendimiento, una actividad comercial nueva o en la postulación para un nuevo empleo el cálculo de cuanto constituiría el retorno económico es abordado como si tratase de una cuestión iniciática, vedada a los que no fueron aún iluminados en alguna especie de secta ocultista.
Si, señor y señora, hablar de plata, de dinero, de money, está mal visto en nuestro país y realmente no entiendo del porqué de esta especie de autocensura, claro de censura para algunos sectores, obviamente.

Al parecer, y no entiendo ello realmente, si uno al momento de emprender un negocio o de postularse por un nuevo trabajo puede ser calificado como pretensioso al momento de justamente hablar de cuanto ganaría por una u otra actividad. Es como si fuera que está mal visto decir “Esto es lo que merezco ganar por x trabajo” o “para cerrar este negocio yo creo que debo garantizar el siguiente monto”. Tanto en lo que hace a la postulación laboral como en lo que refiere a algún emprendimiento de otra índole, pero siempre con el objetivo de obtener algún lucro (otra palabra condenada en Paraguay al sótano de las malas palabras), calcular lo que debe generar en ganancia dicha actividad es como si fuera que uno esté expresando una blasfemia ante la mismísima Virgencita de Caacupé, si, en Paraguay hablar de plata está mal visto.

No estoy muy equivocado al decir que el tema de la rentabilidad está reservado a los debates técnicos y al diseño de las grandes políticas macroeconómicas, pero olvídate, si vos, que tan amablemente seguiste leyendo hasta acá este pequeño reservorio de palabras, al momento de negociar un acuerdo comercial o de concursar para un cargo te atreves a preguntar cuanto se ganaría o cuanto cobrarías por tu trabajo, seguro te miraran como un bicho raro y luego de ser muy probablemente descartado hasta serás descalificado, preferentemente a tus espaldas, lo que es otro deporte nacional, como “alguien codicioso y engreído”, por sólo expresar tu intención de ser debidamente reconocido económicamente que al final debe ser la lógica consecuencia de la actividad remunerada, al menos que ya se haya encontrado otro modo de hacer las compras en el supermercado.

Pero eso, no vayas anteponer el tema de la ganancia, del dinero, al momento de la entrevista laboral o de procurar cerrar un negocio. Sobre esta tierra roja en la cual nos ha tocado vivir hablar abiertamente de plata no es bien visto, darle un valor monetario concreto, aspirar a lo que consideras un justo ingreso por tu sacrificio, formación, experiencia y capacidad puede ser tal vez tomado como una afrenta, no vayas hablar de plata porque te van a mirar mal. Puedo ser tomado como un exagerado, pero eso tiene las herramientas literarias de las cuales trato de hacer uso, a duras penas, por cierto, pero no me a van poder decir que estoy faltando a la verdad, exagerado tal vez pero mentiroso no…