A lo “malo” llamarlo “bueno”

Por Gonzalo Quintana

Sonó la campana. Todos los equipos están a full operando. Sobre todo, los anestesistas para decir que no pasa nada, o que esto es una lucha contra la corrupción, equiparando la lucha política en procesos democráticos con la lucha revolucionaria marxista. ¡Miserables tramposos!

Los anestesistas tratan de evitar que la gente reconozca el proceso, por ejemplo, de la promesa que hizo Lugo en el 2007 de instalar el Socialismo del Siglo XXI, o el mando otorgado por Chávez en el 2008, o el afiche de promoción de la Patria Grande Bolivariana del 2017, o el compromiso con los K del 2019. Solo para resaltar en grandes saltos lo que es un avance constante, ininterrumpido, paso a paso, día a día, año a año.

Los anestesistas se empeñan en revestir con barniz de héroe a los que en realidad quieren destruir nuestro frágil proceso democrático. De revestir de ‘trabajadores’ y ‘labriegos’ a los que se organizan políticamente para saquear las arcas públicas, las que se conforman con las construcciones de los verdaderos productores, empleadores y trabajadores.

La tiranía marxista no puede sobrevivir en ambientes de libertad y crecimiento económico.

Ellos no pueden generar riquezas; peor, destrozan las riquezas naturales. Ellos no pueden generar empleo genuino porque la dependencia del empleo público y los planes sociales aseguran el control político de la población.

Ellos no pueden convivir con la institucionalidad republicana porque la única forma de control que tienen es por vía de la violencia; ellos necesitan FFAA y policiales para el Gobierno Socialista, no para la defensa de la nación.

Ellos necesitan de los mejores anestesistas para que nadie se dé cuenta de la trampa, que están siendo conducidos al peor de los regímenes políticos conocido: el comunismo.

Después de tomado el poder y sometido al pueblo necesitaran de los panegiristas para tratar de convencer que el infierno en el que se vive en verdad es un paraíso.

¡Por Dios!, esto es lo que hicieron en todas partes y se repite una y otra vez también en todas partes.

 

¿Está Claro? Como viene la mano, digo… Supongo o mejor, espero que a los anestesistas les sea cada vez más difícil convencer que no pasa nada. Recuerdo que algunos anestesistas actuales (hay nuevas estrellas) y otros con perfil más bajo en la actualidad -de mucho mayor nivel que los actuales- decían que el discurso de Fernando Lugo en Quito, en el que prometió la instauración del Socialismo del Siglo XXI era un discurso ‘académico’, que nada tenía que ver con la política. Hace poco les comenté que un pilar de la comunicación ‘zurda’ era el cinismo; son fáciles de identificar.