Tragamonedas y Niños adictos al juego, el drama que nadie quiere ver

Por Héctor Alegre 

Con una existencia vedada entre las paredes de los Casinos y Salas de Juego por décadas, desde su introducción al sinuoso mundo de los juegos de azar, las máquinas electrónicas de alta tecnología y costo muy oneroso fueron ocupando un lugar principal en la captación de amantes de este tipo de entretenimiento en donde como dice un viejo refrán “La banca nunca pierde”

En todas las legislaciones de los países serios, con instituciones fuertes, este tipo de actividad, su explotación y alcance, se desarrolló bajo fuertes herramientas de control desde lo fiscal, pues la evasión de impuestos es una norma más que una excepción en este ámbito, desde lo penal, a raíz que este tipo de emprendimientos son vehículos muy comunes para el lavado de dinero proveniente de cualquier actividad ilícita pero también, y no por ser citado en último lugar es lo menos importante, se aborda este tipo de negocios desde lo tutelar de la niñez, desde el punto de vista que el acceso a más corta edad a los juegos de azar en un muy alto porcentaje puede causar en el individuo efectos en su conducta, en la formación de su personalidad y en consecuencia marcar su vida adulta ( y no estoy exagerando con esto).

A pesar de que todos estos elementos de legislaciones aprobadas en naciones realmente institucionalizadas nos podrían servir de ejemplo, acá en Paraguay nos vamos otra vez para el otro lado y les voy a contar la razón de esta afirmación tomando el último punto que les abordé precedentemente, el descontrol de las máquinas tragamonedas. Las mismas, una especie de primas pobres de las más sofisticadas que uno encontraría dentro de un casino o una sala legal de juegos, desde hace aproximadamente unos 15 años comenzaron a ser colocadas, primero tímidamente, en sitios no “tradicionales” y el nulo control o hasta incluso la complicidad de propios como de extraños resultó en la escandalosa situación que se vive hoy en prácticamente todas las ciudades del país en donde estas máquinas están ahí al alcance de cualquiera, prácticamente en la calle, no importando que este “cualquiera” sea un menor de edad y en casi todos los casos ya marginado socialmente.

¿Y qué futuro tendrá ese menor que ve a esa máquina como una oportunidad para aumentar sus magros ingresos, logrados haciendo cualquier changa o mendigando en las calles para al final del día tener algo que llevar a la boca o entregar lo recaudado al adulto que lo utiliza? (ya quisiera yo que esta sea la idea central de una mala telenovela lacrimógena, pero es la triste, acuciante e invisibilizada realidad). Para contestar esta pregunta puedo citar la conclusión sobre los efectos de la adicción al juego en menores de edad, pues de una forma de ingreso esto rápidamente se convierte en una adicción que muy fácilmente se transforma en otras más graves aún.

En el año 1995 la Sociedad Americana de Psiquiatría indicó que la ludopatía infantil puede causar deserción escolar (que en lo que hace a la situación de los niños en situación de calle hasta parece una ironía), actos de violencia para poder tener dinero que permita seguir jugando y entre otras consecuencias. Así mismo la experiencia internacional ha demostrado que la instalación de cualquier facilidad para acceder a este tipo de juegos de apuestas tiene el efecto de incrementar el número de personas que generen adicción al juego y que ya en el año 1994 la misma fue calificada como una enfermedad mental.
Pero a pesar de esto, de lo evidente, acá en Paraguay se da el fenómeno que estas maquinitas están ahí al alcance de la mano de cualquiera, no importando que sea un niño que debe subirse a una caja para meter sus monedas en la ranura. Y esto sigue pasando sin que se consensuen soluciones concretas y no simples ropajes para seguir guardando la basura bajo la alfombra y que el negocio continue. Pues más que nada esto se trata de un negocio para muchos, empresarios, políticos, autoridades locales como nacionales, en fin, un gran número de personas que acceden a parte del banquete, pero siempre el mejor lugar en la mesa está reservado para esos pocos que controlan quien puede sentarse a comer y CADA INTENTO DE DEBATE SERIO O DE CONTROL REAL ES ANULADO CON FURIBUNDOS ATAQUES O PLANTEAMIENTOS LEGISLATIVOS QUE PRETENDEN SOLUCIONAR EL PROBLEMA PARA REALMENTE NO HACERLO.

Pero si ni siquiera quienes deben legislar pensando al menos un segundo en esos niños afectados por este descontrol mucho menos tendrán intereses en husmear en el negocio enorme que hay detrás tanto en evasión de impuestos como en lavado de dinero y otros delitos conexos. FINALMENTE, NO LES IMPORTA NADA O DIRECTAMENTE TODOS SON COMPLICES POR ACCIÓN U OMISIÓN.