El recreo y la hora de salida

Por Héctor Alegre 

Luego de tres semanas de cese total de las actividades, desde este próximo lunes regresan las clases en todos los ámbitos de la educación. En consecuencia es un momento propicio para que el Ministro de Educación Juan Manuel
Brunetti, quien viene desarrollando una agenda de trabajo en base a encuentros de campo en casi todos los departamentos del país, impulse aún más el debate sobre la calidad educativa, pues a pesar de que estamos en pleno
siglo 21 en esta ”isla rodeada de tierra” aún se sigue debatiendo entre la forma y el fondo de la educación que se entrega en las aulas, no sólo del ámbito inicial sino incluso en lo que hace a lo técnico y universitario. Y hablando de lo universitario, para abordar temas como la
realidad educativa es adecuado para dejar un aporte sincero partir de la propia experiencia. Y la situación actual de la educación se asemeja a mi paso por las aulas de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, enormes instalaciones, superpoblación de estudiantes, pero principalmente un Profesor, en la mayoría de las veces fungía de ese papel algún asistente aventajado recién recibido, que se ubicada bien al frente hablando por un
micrófono conectado a un parlante que no emitía más que sonidos inentendibles, pero todos hacíamos como si el sistema funcionara nosotros aparentando aprender en aula y ellos satisfechos de haber supuestamente enseñado.
(pero hago la salvedad que si bien existían este tipo de situaciones también pude conocer de experiencia académicas altamente gratificantes en mi querida Facultad).

Pero volviendo al punto, desde la FRACASADA reforma educativa, los sucesivos Gobiernos nos doran la píldora sobre la situación en las escuelas y colegios, hablan de demasiados factores, algunos importantes otros de segunda
línea, pero se olvidan de apostar a una real revolución educativa. Y el inicio de esta revolución no necesita de tantos fuegos de artificio que son del gusto de muchos que
prefieren tener encorsetada a la educación (no sea que con una mayor capacitación la gente comience a exigir mejores condiciones sociales o una mejor calidad de los docentes)
Y de los docentes no me olvido, no estaría nada mal que los gremios docentes sean sinceros con relación a su responsabilidad colectiva como individual sobre la calidad de lo que se dice, lo que se enseña y se muestra en las aulas, tanto urbanas como rurales. Deberían ser sinceros también y sus líderes dejar de lado ese discurso de barricada que aporta mucho ruido pero poca claridad en la mayoría del tiempo.

En estas líneas finales vuelvo a esa cuestión originaria recordando lo que decía el filosofo chino Lao-Tse “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”. Y para nosotros como sociedad existe ese primer paso y se trata de una pregunta simple, pero con respuestas
diversas y cada una de ellas con sus respectivas
implicancias, que nos podrán arrojar luz pero
principalmente y necesariamente nos comprometerán a hacer algo por mejorar. Y esa pregunta debe ser dirigida tanto a docentes como alumnos y la misma es:”¿CUAL ES TU EXPERIENCIA EN AULA?”. Si no comenzamos respondiendo a esto y a emprender en comunidad la obligada tarea de cambiar lo
que está mal, los momentos más placenteros en el aula, tanto para los profesores como los alumnos, seguirán siendo el recreo y la hora de salida.