Misión Inhumanitaria (II)

Por Gonzalo Quintana 

No te engañes, vinieron por nosotros, no por Lichita.

La carta firmada por José Antonio Galeano Mieres dice: “….la aludida misión humanitaria puede cumplir con su cometido sin ser importunada por hostilidades u otras acciones de las Fuerzas de Tareas Conjuntas”.

Seamos claros: no se trató de una “misión humanitaria”, este fue un operativo político/miliciano que tenía el propósito de restablecer la comunicación con los terroristas del EPP y sus derivados.

Este intento posiblemente se debió a que la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) logró efectivamente aislar a los terroristas del ala política que los formó, los entrenó, los promovió y que los protege localmente. Esta fue una “misión” de apoyo logístico y de rescate de terroristas, ese fue su cometido.

La presencia de esta “misión” indica con claridad un éxito estratégico clave de la FTC. No en balde sufren el ataque sostenido e ininterrumpido con el propósito de sacarlos del teatro de operaciones de los terroristas.

La movida del ala política Castro/Chavista local ya no es hacia el norte, como antes. Dicha tarea queda a cargo de organizaciones creadas para el efecto, como este fraude monumental llamado Mecanismo de Prevención de la Tortura y otros que viabilizan la presencia de los extranjeros, como estos de la denominada “Gremial de Abogados”.

Ahora los locales se mueven en el ámbito del Congreso para amenazar con impedir los ascensos de los oficiales de las Fuerzas Públicas, Militares y Policías, y promover denuncias en el ámbito internacional. El plan “Cachito” tiene este perverso componente de la intimidación con el propósito de paralizar a la FTC.

Los del Frente Guasu muestran músculos con una mayoría contundente, aliados con azules y rojos en el Senado, justamente donde se deciden los ascensos.

La nota firmada por José Antonio Galeano Mieres está redactada con precisión de relojería, por expertos. Cada palabra tiene un exacto sentido político y estratégico.

Como el operativo era de naturaleza militar, la nota estaba dirigida a Mario Abdo Benítez en su calidad de Comandante en Jefe, no de presidente. Para hacerlo más evidente y que la presión sea más fuerte e intimidante, iba con copia al Capitán de Navío Oscar Marcial Chamorro, Comandante de las FTC, rompiendo con el orden institucional y jerárquico. Era para asegurarse que llegue el mensaje de la intimidación, por si al “Comandante en jefe” se le ocurriese hacer lo que tenía que hacer. Ya les explicaré en la siguiente entrega lo que debería hacer el presidente ante un atropello de este calibre.