El filtro y la balanza

Por Estela Valdés

¿Qué quedaría si nos tomáramos el tiempo de analizar todo lo que se publica en las redes?, nos movemos en medio a rumores, acusaciones y “verdades” impuestas por sectores organizados o no de la sociedad que cumplen con la misión de generar confusión.

Lamentablemente no nos ocupamos en confrontar todo aquello que se difunde y tomamos partido sin saber a ciencia cierta qué grado de verdad hay en todo eso.

Al tiempo de un parpadeo nos llegan incontables publicaciones, a las que con la misma rapidez reaccionamos: compartimos, opinamos y condenamos; abrimos debates con desconocidos acerca de temas y situaciones que no aportan nada positivo a nuestras vidas y en definitiva alteran los estados de ánimo.

Es muy difícil esperar que las personas dejen usar las redes sociales, tienen el lado positivo de la intención inicial que facilita la comunicación sin que la distancia y el tiempo representen impedimentos.

Sin embargo estas dejaron de ser una herramienta de socialización para convertirse en armas letales al alcance de todos sin discriminación ni control, que nos colocan en una situación donde todos se consideran dueños de la verdad a partir de publicaciones que le compartió un conocido que a su vez recibió de alguien más y de las que todos desconocen su origen.

Es tiempo de poner en un filtro todo aquello que nos llega a ver si queda algo; es tiempo de poner en una balanza el gran volumen de afirmaciones y nuestro sentido común, podremos sorprendernos al constatar que la verdad siempre es la que pesa más.