El Plan Cachito (I): Invasiones y los impuestos

Por  Gonzalo Quintana

“Nadie gasta la plata ajena con el cuidado con que gasta su propia plata” (Milton Friedman)

El impuesto es una forma de quitarnos plata supuestamente para que el Estado cumpla con sus fines. En la realidad, es para que Senadores, Diputados y el Poder Ejecutivo la usen. Está claro que el destino que le dan a nuestra plata y la forma tan irracional -sino corrupta- en que la administran es porque no se trata de su dinero. Nuestro dinero está mejor cuidado y beneficia a más gente en nuestras manos. ¿O no?

Sin embargo, los bienes de la gente y su dinero son objeto de transadas políticas perversas.

Está en vigencia el “Plan Cachito”, que es un acuerdo que tiene dos componentes: la mesa directiva de la Cámara de Senadores y la agenda legislativa bolivariana.

La semana pasada los campesinos acamparon -de vuelta- en Asunción buscando que se les entregue 30 millones de dólares. Dicen que si no se les da volverán masivamente en agosto.

Parte de esa plata, 25 millones de dólares, se le sacó al Ministerio de Obras Públicas para financiar la actividad política del Frente Guasu, a través de las organizaciones campesinas. Es decir, se le quita dinero destinado a invertir en infraestructura que beneficia a todos para direccionarlo a satisfacer la demanda de un puñado de sinvergüenzas.

El Frente Guazú logró articular una mayoría con azules y rojos para conformar, por segundo año consecutivo, la mesa directiva de la Cámara de Senadores. El pacto liderado por los Castro/Chavistas permite la presencia en la conducción de esa Cámara de gente que desprecia la democracia, apaña a los violentos y estimula las invasiones a la propiedad privada.

Sin embargo, lo más grave es que el acuerdo incluye la agenda legislativa del Frente Guasu que corresponde al plan de la “patria grande bolivariana”. Es decir, América Latina conducida por el Socialismo del Siglo XXI.

La plata reclamada es parte del “Plan Cachito”, que incluye la mesa directiva de la Cámara de Senadores presidida por Oscar “Cachito” Salomón, y como vice 1ro a un Castro/Chavista y su agenda legislativa bolivariana.

Parte de esa agenda está gestionada con mucha fuerza, empeño y constancia, sobre todo desde el 2019 en sus ejes “despenalización de las invasiones y protección a los invasores de propiedad privada” y la creación de “impuestos a la producción”.

La mesa directiva del 2020/2021 estuvo constituida por los Senadores Oscar “Cachito” Salomón (ANR), como presidente; Fernando Lugo, vicepresidente 1°; y por Amado Florentín, como vicepresidente 2°. Como secretarios: Mirta Gusinky (rojo), José “Pakova” Ledesma (azul) y Gilberto “Tony” Apuril (PH).

El periodo 2021/2022 se compone de la siguiente manera: presidente, Oscar “Cachito” Salomón (ANR). Vicepresidente 1°, Sixto Pereira (Frente Guasu); y vice 2°, Hermelinda Alvarenga de Ortega (azul). Secretarios: José “Pakova” Ledesma (azul), Miguel Fulgencio “Kencho” Rodríguez (Frente Guasu) y Javier Zacarías Irún (rojo).

La semana pasada, en la Cámara de Diputados, se rechazó el proyecto de ley que fuera aprobado por la Cámara de Senadores, para la creación del seguro agrícola para la agricultura familiar campesina, por el que se establecía un nuevo impuesto a la producción. Se cumplió parte del “Plan Cachito”. Porque en Diputados primó la sensatez y se rechazó -en segunda vuelta- el proyecto de ley.

El impuesto es en realidad una herramienta para cumplir con el objetivo político definido en el 2004 en la IV Conferencia Internacional de la Vía Campesina, realizada en San Pablo -Brasil-, donde se decidió combatir el agro negocio.