Contagiados

Cuando a los familiares de un paciente, el médico les informa que humanamente ya nada se puede hacer; no hay vuelta atrás,queda ver el padecimiento, acompañar el dolor, sin poder remediarlo.

En ese proceso también surgen mil recomendaciones que prometen aliviar y hasta curar, y se prueban todas las opciones, por raras que estas sean, porque es probable que funcione y como ya no hay nada que perder entonces se intenta.

Es lo que sucede ahora en Paraguay, estamos tomados, no hay un solo sector de la sociedad que no esté infectado, y listo para propagar el mal; todos vemos, sabemos, entendemos, pero no estamos pudiendo erradicar la enfermedad, es muy grande, deforme y pesada, no sabemos de dónde agarrar, ni hacia dónde tirar.

La gran mayoría está contagiada, y no es que no haya cura; la cosa es que la medicina está en los miembros más afectados y debilitados a consecuencia del virus que tomó a todo el país: a gobernantes, sacerdotes, pastores, educadores, comunicadores, vendedores, compradores, la gran mayoría desde sus cargos son portadores y trasmisores del mal.

La cura está en los pocos que tomaron el antídoto, unas dosis de honradez que les mantiene inmunes, y aunque estén en aparente desventaja.

A todos los niños y niñas de nuestro país debemos mostrarles que podemos ser mejores, que Paraguay puede volver a ser grande, libre y soberano, y por ellos debemos entender que nosotros somos la cura.