Egoísmo y vacunas

Por @pablovaldezpy

“Una pandemia global necesita soluciones globales y la Unión Europea (UE) tiene que estar en el centro de esa lucha” dijo en marzo del 2021 el alto representante de la UE para Relaciones Exteriores, Josep Borrell. Mucho antes, en junio del 2020, la canciller alemana, Angela Merkel, había dicho “necesitamos vacunas listas para usar que sean asequibles, estén disponibles y sean de libre acceso en todo el mundo”.

En febrero del 2021, el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, informó que el 75% de las vacunas producidas hasta esa fecha fue acaparado por 10 países, mientras que -en ese mismo momento- más de 130 naciones aún no habían recibido una sola dosis.

“Sean honestos y digan: mi gente primero. No nos mientan diciendo que somos iguales”, se quejó la exministra de Salud de Ruanda, Agnes Binagwaho, dirigiéndose a los países europeos específicamente, y a los más ricos del mundo, en general.

En marzo del 2020, bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud se creó un fondo multimillonario para asegurar la provisión de vacunas a todo el planeta, en igualdad proporcional, de modo a liquidar la pandemia de una sola vez, en todas partes. Aportaron países y particulares, y el mecanismo recibió el nombre de Covax; fracasó mientras nacía.

Las naciones más ricas decidieron salirse de Covax para garantizar la inmunización total de sus poblaciones: EE.UU., Unión Europea y Gran Bretaña. A China, India y Rusia lo que les sedujo fue que las vacunas le dieron la oportunidad de incrementar su influencia geoestratégica en otras latitudes, más allá de sus esferas tradicionales de influencia. Este último aspecto que menciono aquí intentaré profundizar en un próximo artículo.

El problema de la distribución de vacunas tiene su raíz en la falta de capacidad para abastecer del biológico a todas las naciones del mundo y a que, las millones de dosis ya producidas se llevaron los países más ricos, para vacunar a sus poblaciones primero. Y pagaron por ellas 4, 5 y hasta 6 veces más que su valor de mercado. Y compraron de más: Canadá 9 dosis por habitante, o Reino Unido, 7 dosis por habitante, solo por citar algunos casos.

Abajo en la lista de países, Filipinas recibió hasta abril solo 500.000 dosis del mecanismo Covax, para sus 100 millones de habitantes. O Ghana, que tiene 30 millones de habitantes, espera completar 2 millones y medio de dosis provenientes de Covax para antes del final del 2021.

Paraguay sufre la misma situación, pero no es el único país del mundo que se vio inmerso en esta tragedia de escasez y falta de cumplimiento por parte de la comunidad internacional. Somos víctimas del virus y también del egoísmo de los países centrales, que en el tema de las vacunas tienen la sartén por el mango. Estamos en la misma falta de vacunas que padecen más de cien países de todo el planeta. Y a esto hay que agregar que la justificada angustia de la gente es aprovechada por medios, influencers bien intencionados pero desinformados, políticos inescrupulosos y muchos ignorantes sobre el tema para alimentar la hoguera con más leña, o por malicia, o por angurria de poder, o por sed de protagonismo.