Ni solidaridad ni hermandad mundial

La pandemia del Covid-19, causó la muerte de millones de personas en el mundo, el colapso de los servicios sanitarios a una escala increíble, la ruina económica de emprendedores de todos los ámbitos, la reducción de las expectativas de crecimiento, en especial de los países emergentes, en fin un real cambio de era y revisión de la influencia de los países centrales del mundo.

Además de todo esto, terminó por demostrar que ante un evento global y trágico de este tipo la tan cacareada solidaridad, unidad y hermandad entre los países es un discurso que en momentos como el que estamos pasando abandona rápidamente el escenario dejando el lugar a la dinámica de la supervivencia del más fuerte al “primero nosotros como país y después los demás”.

Para ejemplificar este concepto podemos recordar lo que meses atrás el Gobierno de México había denunciado, que 9 países acapararon más del 90 % de las vacunas producidas y las por producir, (entre ellos Chile). Esto significa que el resto de las Naciones debían “pelearse” por el 10 % restante, más o menos

Con esta compra masiva en total este grupo de países sumó compromisos para hasta 2.600 millones de vacunas para una población total de 450 millones de personas, o sea se aseguraron hasta 6 vacunas por cada habitante, pero el panorama es más grave aún y les cuento la razón.

Estas Naciones sin ningún tipo de fraternidad han acumulado miles de vacunas más de las que realmente van a necesitar en los próximos 20 años. Así, el Gobierno de México, por medio de su Canciller, denunció que 10 países han acaparado 3 de cada 4 vacunas.

Muy al contrario de lo que uno puede pensar, la sobredemanda, las limitaciones naturales de la producción y la acción poco feliz de las Naciones más poderosas han provocado un escenario que se puede calificar como de desabastecimiento de las vacunas, crítico hasta ahora, incluso para los países que quedaron atrás en la cola formada para acceder a los biológicos.

Tras esta primera etapa donde primero el “nosotros primero”, los países centrales como Estados Unidos o el grupo de Naciones aglutinadas en la Comunidad Europea vuelven a hablar de solidaridad y que donarán algún porcentaje de las vacunas que inicialmente acapararon, ahora que ya el daño ha sido causado.

Cuando el día de mañana le vuelvan a hablar de la tan mentada solidaridad de las Naciones haga como yo. Directamente diga a su interlocutor o bienintencionado que le habla de eso que ya hace mucho tiempo dejó de creer en los reyes magos y que a Papá Noel hace mucho le incautaron a sus renos por falta de pago.