Opinión: La ficción cuenta la verdad

 

Por  Estela Valdés

Según los datos más recientes de la ONU (2019) y el reloj de población a tiempo real Census.gov (2021), se puede estimar que en el mundo hay actualmente unas 7730 millones de personas.

 

Gran parte de estas cifras corresponden a personas en estado de pobreza extrema, en niveles que asustan;  la  gente sensible y con fortaleza espiritual se conmueve al punto de trabajar y movilizar a otros para prestar ayuda humanitaria, como lo hizo en su momento la madre Teresa de Calcuta.

 

La asistencia, el amor y la humildad, no detienen la reproducción; además quienes dedican sus vidas a estas causas, aunque más quisieran no podrían cambiar esa triste realidad, no obstante esto no los detiene, así es como actúa un cristiano, un creyente.

 

Una superpoblación supone además, gran acumulación de desechos, propagación de enfermedades, ocupación de grandes extensiones de tierra, aspectos que importan y molestan a grupos de personas que tienen poder a nivel global y las soluciones para erradicar el problema no apuntan necesariamente al amor al prójimo y menos a la compasión.

 

Sus políticas apuntan principalmente a países del tercer mundo que requieren cooperación internacional y se someten a exigencias que se introducen a través de la implementación de programas y proyectos en las áreas de salud y educación, como para poder imponer el control de la natalidad por ejemplo, pero no a través de campañas de concientización, sino basados en la imposición de modos de vida.

 

Se organizan conferencias que generan acuerdos y documentos oficiales sobre equidad de género, a partir de los cuales manejan la interpretación y aplicación de estas políticas que, para quienes trabajan en su elaboración, tienen fines loables.

 

Como el soldado que va a la guerra con gran patriotismo, mata y muere por una causa que él cree y defiende, sin enterarse de los verdaderos motivos y la verdadera finalidad que buscan y logran quienes le mandaron al frente.

 

Tan predeciblemente vulnerable es la humanidad,  que garantizan el éxito de sus propósitos basados en la promiscuidad, fragilidad y debilidades de las personas que siguen el camino trazado por ellos, que no solamente frenan la reproducción, como aumentan y garantizan la venta de medicamentos requeridos para los males generados a nivel mundial.

 

“El jardinero fiel”, es una película dirigida por Fernando Meirelles y  protagonizada por Ralph Fiennes y Rachel Weisz donde muestra cómo actúan las grandes industrias químicas farmacéuticas en los países pobres con el apoyo de los gobiernos locales. Inclusive en la película “Misión imposible 2”, protagonizada por Tom Cruise aborda el tema, en el que grandes laboratorios crean un virus,  para introducir al mercado medicamentos que serán requeridos una vez que el mal se propague.

 

A través de la ficción se revela lo que se sabe, pero no hay manera de demostrar para denunciar a través de los medios de comunicación por ejemplo, y esa es la verdad, como es verdad que depende de cada familia, de cada hogar en el mundo el tipo de gente que va a poblar el mundo.

 

El verdadero poder radica en los hogares y en los padres de familia, que tienen la posibilidad y la bendición de formar y orientar a los futuros ciudadanos del mundo. Si entendemos bien esa gran responsabilidad, fortalecemos el amor familiar y nos acercamos mas a Dios, nadie podrá contra nosotros!