Opinión: Para que no se queden en la calle

Foto: Ricardo Alderete

Por Ricky Alderete

No sé cuantas veces te habrá pasado eso de calcular cuánto te quedaba en el tanque de reserva mientras estabas a mitad de camino, yendo al trabajo o saliendo de tu casa y justo la luz roja en el tablero indicaba que estabas en tiempo adicional. Hay momentos en los que la vida te prepara para elegir entre lo importante y lo urgente.

Necesito aclarar que si decido hablar de combustibles y de la aventura de suplicar al cielo no quedarme en medio de la calle, no es que excluya de forma burlona a quienes atraviesan otro tipo de contratiempos, por ejemplo, esperando el colectivo. Todos tenemos una anécdota que contar al respecto.

Pero hoy quiero destacar las ganas de trabajar que tienen nuestros honorables diputados.

¿Acaso no es destacable que estén tan comprometidos con la tarea legislativa que este año todos sigan cobrando por cupos de combustibles para llegar en tiempo y forma al Congreso? No quisiéramos nosotros que queden por el camino y tengan que hacer dedo para llegar a tiempo.

Ese bendito miedo que solo nos toca disfrutar a quienes aprendemos a saborear la adrenalina cuando vemos la alarma en el tablero y solo Dios sabe si llegaremos a destino o el destino se apresurará a llegar a nosotros.

Según la respuesta oficial que me dio la oficina de Acceso a la Información Pública de la Cámara de Diputados, en fecha 23 de abril de este año, ningún diputado ha rechazado la humilde ayuda que reciben para cargar combustibles mensualmente por la irrisoria suma de G. 3.500.000. Vuelto caramelo. Es decir, los 80 diputados cobran por mes G.3.500.000 para que puedan cargar combustible, aparte de sus sueldos que sobrepasan los G. 30 millones. No tienen de qué preocuparse con la suba del combustible. Es más, supongo que ellos también pedirían aumentar su cupo, ya que la pandemia golpea a todos.

Celebro la actitud altruista de nuestros legisladores que renuncian a estar durmiendo los miércoles a las 8 de la mañana, y aceptan una mensualidad de este tipo para poder trabajar presencialmente en cada sesión, una vez por semana, y asistir a alguna que otra reunión de comisión asesora.

Se niegan a sí mismos por amor al pueblo que los eligió. Asumo que no es fácil la presencialidad tiempos como los que vivimos hoy y que no hay uno solo que sesione virtualmente. El gasto en combustible es elevado, lo entiendo.

Vos podés cobrar sueldo mínimo, esperar el colectivo en hora pico con sus criminaless reguladas, podés hacer malabarismo con tu sueldo para llegar a fin de mes con más cuentas que problemas de libro Baldor, pero nuestros diputados no pueden siquiera tener un resquicio de duda de si les aclanzará o no el combustible para llegar al Congreso, o a donde se les antoje ir, por eso reciben G. 3.500.000 por mes, para no quedar en la calle.