Buscan aumentar las inversiones en la partería como un componente esencial de la atención de la salud

Cada 5 de mayo se celebra el Día Internacional de las Parteras, y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) busca este año honrar la extraordinaria contribución de las parteras a la humanidad, además de visibilizar la gran cantidad de datos y evidencia disponible, para aumentar las inversiones en la partería como un componente esencial de la atención de la salud.

En el contexto actual de la pandemia por COVID-19, y en el marco de la campaña “CUIDÁnos”, desarrollada por el organismo a nivel local, se plasmaron microhistorias de protagonistas locales, que mencionan los desafíos a los que se enfrentan cotidianamente.

Hace 29 años que Carolina Ortiz ejerce como obstetra. Una vez, en una guardia de 12 horas llegó a atender 17 partos seguidos. En su larga carrera de obstetra ha atendido cerca de 20.000 nacimientos. “Al comienzo de la pandemia disminuyó la cantidad de partos, aunque ahora ya está normalizado”, cuenta Ortiz tras una intensa jornada en el Hospital General de San Lorenzo Calle’i.

Hasta hoy, en su hospital, ningún personal de blanco del área de partos contrajo la Covid-19, incluso habiendo atendido a varias pacientes positivo, asegura la médica. Esto se debe a que han cumplido al pie de la letra con todo el protocolo de seguridad dictado por el Ministerio de Salud, y que cuentan con todo el equipo necesario para no restringir la cantidad de veces que necesitan cambiarse de ropa, delantal, guantes, etc.

Entre enero y octubre del año pasado hubo una reducción del 23% en las consultas de planificación familiar con relación al mismo período en el año 2019, según datos del Ministerio de Salud Pública.

Esta reducción está vinculada al miedo a consultar en tiempos de COVID-19, al cambio en los puntos de oferta de anticonceptivos que responden a la reorganización de los servicios de salud para garantizar una atención segura y a la limitación de movilización por las medidas sanitarias implementadas para contener la pandemia.

“Nunca dije no, jamás se me cruzó por la mente quedarme en casa o presentar reposo, siempre preferí seguir trabajando. Y tomando todos los cuidados. Todos los partos de pacientes positivas se dieron con éxito”, añade. Lo que más ansiedad produce a las pacientes con COVID-19 es que se les tenga miedo. Por eso su estrategia para atenderlas es transmitir seguridad y tranquilidad: “Les demuestro que no tengo miedo, eso les tranquiliza, para mí ya es normal ‘toiko la oikoa’ (que pase lo que tenga que pasar). Y la verdad es que, si se toman las medidas de prevención, no hay contagio”, sostiene la obstetra.