“No hay seriedad en intermediarios y supuestos representantes de empresas”, sostiene Cancillería

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El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República del Paraguay, a través de su página web, emitió un comunicado a través del cual asegura que el Gobierno paraguayo está abierto a negociaciones de naturaleza comercial para la compra de vacunas contra la COVID-19 con todos los Estados y actores posibles a nivel mundial, siempre y cuando las ofertas se produzcan en un ambiente de seriedad, responsabilidad, con las garantías suficientes y que se cumplan con las exigencias sanitarias del Paraguay, para asegurar que las operaciones se verifiquen exitosamente.

De igual manera expresan que, “con relación a informaciones que circulan en medios de comunicación respecto a ofertas de empresas, intermediarios y otros actores privados, que alegan una supuesta representación de la República Popular de China o de laboratorios de dicho país, para la provisión de vacunas contra la COVID-19, existen serias dudas sobre la autenticidad de dichas representaciones, las que no han sido debidamente probadas por los oferentes hasta la fecha”.

Asimismo, desde la cartera de Estado hacen hincapié en que algunos de estos oferentes, que no revisten carácter oficial y cuya legitimidad o vinculación con el Gobierno de la República Popular de China no está demostrada, condicionarían la soberanía del Estado Paraguayo al insinuar la ruptura de relaciones con la República de China (Taiwán) como requisito para la compra de las vacunas a la República Popular de China.

“Este impropio condicionamiento no encuentra justificación alguna, atendiendo a que el intercambio comercial entre el Paraguay y la República Popular de China es normal y fluido, particularmente si tenemos en cuenta el alto nivel (en cantidad y valor) de las importaciones procedentes de aquel país, pese a la falta de relaciones diplomáticas”, reza parte del escrito.

Desde Cancillería sostienen que, la posición de la República del Paraguay, mantenida en los diversos ámbitos internacionales en los que participa, es que “la vacuna contra la COVID-19 es un bien universal imprescindible, al que todos los países debemos acceder de manera oportuna y equitativa para superar la crisis sanitaria”.

Finalmente, sostienen que, “un angustiante escenario humanitario como el causado por la pandemia que nos afecta, no debe ser utilizado para satisfacer mezquinos intereses sectoriales, ni para manipular o forzar acciones específicas de parte de los Estados, aprovechándose de sus esfuerzos en proteger la salud de sus poblaciones, con la sola finalidad de perseguir un rédito político o económico”.