Papa condena los ‘intereses’ que provocan fuego en Amazonía y destruyen la diversidad

El papa Francisco denunció este domingo el fuego por intereses, “como el que recientemente ha devastado la Amazonía”, durante la misa del apertura del Sínodo de los obispos, que desde este domingo y durante veinte días abordará las problemáticas de la región.

El papa también lamentó “las veces que ha habido colonización en vez de evangelización” y advirtió ante “la avidez de los nuevos colonialismos”.

Francisco ofició esta jornada una misa en la basílica de San Pedro con los participantes del Sínodo, los 185 de los llamados padres sinodales, entre ellos 113 llegados de los nueve países amazónicos: Guyana francesa, República Cooperativista de Guyana, Surinam, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Bolivia y Perú.

También participaron algunos de los cerca 80 expertos, auditores e invitados especiales que debatirán hasta el 27 de octubre, entre ellos algunos líderes indígenas.

En su homilía, Francisco habló a los fieles del don que han recibido que es “un fuego, es un amor ardiente a Dios y a los hermanos”

Y que “cuando los pueblos y las culturas se devoran sin amor y sin respeto, no es el fuego de Dios, sino del mundo”. Al respecto, lamentó las veces en las que el “don de Dios no ha sido ofrecido sino impuesto”.

“Cuántas veces ha habido colonización en vez de evangelización. Dios nos guarde de la avidez de los nuevos colonialismos”, afirmó y se refirió al “fuego aplicado por los intereses que destruyen, como el que recientemente ha devastado la Amazonía, que no es el del Evangelio”. “El fuego de Dios es calor que atrae y reúne en unidad”, concluyó.

El fuego, “se alimenta con el compartir, no con los beneficios. El fuego devorador, en cambio, se extiende cuando se quieren sacar adelante solo las propias ideas, hacer el propio grupo, quemar lo diferente para uniformar todos y todo”, señaló.

Francisco pidió a Dios, que dé a la Iglesia “la prudencia audaz” para inspirar el Sínodo y “renovar los caminos de la Iglesia en Amazonía, de modo que no se apague el fuego de la misión”.

Criticó una Iglesia que “permanece como está” y subrayó: “si nuestros días están marcados por el siempre se ha hecho así, el don desaparece, sofocado por las cenizas de los temores y por la preocupación de defender el status quo”.

Recordó que “muchos hermanos y hermanas en Amazonía llevan cruces pesadas, y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia”.

“Por ellos, con ellos, caminemos juntos”, concluyó su homilía el pontífice argentino.