Armas de las FARC ahora son obras de arte

"Fragmentos" así se llama el contramonumento descubierto hoy por la artista plástica colombiana Doris Salcedo, que fundió las armas de las desaparecidas FARC y construyó con ellas un piso metálico y martillado por quienes fueron víctimas de la guerra interna de medio siglo.

"Preferí no construir un monumento porque, como su nombre lo indica, el monumento es monumental: jerarquiza y presenta una visión triunfalista del pasado bélico de una nación. Su principal función es someternos o empequeñecernos como individuos frente a una versión grandiosa y totalitaria de la historia", dijo Salcedo en el discurso que dio apertura a la obra.

Los visitantes a la apertura fueron impactados no por la furia mortal de las armas de los excombatientes, sino por la historia detrás de los pisos que se tendieron en una vieja y hasta ahora abandonada casa en el centro de Bogotá.

El lugar conserva en su interior las antiguas paredes de la vivienda, derruidas, evidencia de un pasado cruel y decadente, que le otorgan al lugar la sensación de destrucción.

Este ese el primero de tres monumentos (los otros estarán en La Habana y en la sede de la ONU) hechos a partir de la fundición de 8.112 armas y 1,3 millones de cartuchos que las FARC entregaron hace dos años tras la firma de la paz con el gobierno de Juan Manuel Santos.

El sitio será a partir de mañana una nueva galería de arte, bajo la administración del Museo Nacional, en el que expondrán jóvenes artistas del país y cuyo acceso será siempre gratuito.

Cada año, hasta completar el tiempo que duró la guerra interna, habrá allí una exposición dedicada exclusivamente a la memoria del medio siglo  de conflicto armado interno. De manera que en adelante, los visitantes no solo verán las obras colgadas o instaladas en los dos salones que tiene la nueva galería, sino que caminaran sobre el contramonumento de la artista: un piso metálico, gris e irregular que antes fue armas y hoy es arte.

Esos pisos fueron trabajados uno a uno por cerca de 20 mujeres víctimas de violencia sexual durante el conflicto armado.

Lo que hizo cada una de esas mujeres, guías por Salcedo, fue martillar una a una las láminas que integran la totalidad de los pisos para plasmar allí su dolor, impotencia, rabia y testimonio de lo que la guerra y esas armas hicieron con sus vidas.

"El arte no pude compensar con belleza el horror causado por la guerra y, por esta razón, Fragmentos no intenta otorgarle una forma estética a la pérdida, el daño o la muerte violenta", resaltó la artista, que a principios de la década anterior impactó a Londres con la obra "La grieta" en la Tate Modern.

"El arte es una de las formas de pensamiento que tiene la capacidad de convertir la memoria en un proceso infinitamente inconcluso. El arte, al igual que el Acuerdo de Paz, nos permite pensar una visión de futuro en la que los opuestos conviven y lo incompatible coexiste pacíficamente", concluyó Salcedo en su mensaje. (ANSA).