“Una nación se sentencia en sí misma cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíben lo bueno y cuando su iglesia cobardemente se vuelve cómplice”

El monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé fue tajante durante su homilía en conmemoración a la Virgen de los Milagros de Caacupé, al afirmar que el pueblo está cansado de tanta corrupción, del tráfico de influencias y el autoblindaje de autoridades. Así también dijo que ya no se puede permanecer impasible ante tanta injusticia. "Se ha perdido la confianza en la justicia porque se ha perdido el respeto", indicó.

Agregó que "gracias a Dios hay todavía algunos magistrados que han logrado escapar a este contexto general de la corrupción pero son casos excepcionales".

"Los políticos tienen sometidos a jueces y fiscales por organismos creados por ellos mismos. Estamos sometidos por mano propia", sentenció el monseñor Ricardo Valenzuela.

Añadió, "no podemos permanecer impasibles. La ley no es igual para todos, los políticos tienen sometidos a las autoridades judiciales, estamos al borde de la justicia por mano propia".

Indicó también que "el pueblo está cansado por la falta de oportunidad a un empleo digno. Cansado de la inseguridad y la violencia reinante en las calles. El pueblo está cansado de los que abusan del poder, de los que oprimen y compran conciencia ajena. Cansado de los que hipotecan el futuro de los niños y los jóvenes", refirió.

"Cuando el líder no es íntegro, honesto se comienza a pudrir toda la estructura desde abajo", expresó el monseñor. Quien tiene una doble vida es un corrupto. Se puede ser pecador, pero no corrupto, fueron palabras del papa Francisco", sostuvo.

Dijo también que tener líderes corruptos resulta carísimo para un país y que "la iglesia no es un lugar para delinquir" y que al mirar al interior de la sociedad "lastima y preocupa la acentuada gravedad de la crisis de la moral pública y privada".

"Esto nos lleva a decir basta ya. Basta a la desvergonzada corrupción e impunidad a la que se ha llegado", acentuó el monseñor Valenzuela.

Asimismo, indicó que los jóvenes representan el futuro esencial del pueblo y de la iglesia. "Hemos vivido un año 2018 muy agitado. Si algo nos quedó claro dentro de la vida moral es que la vida de los sacerdotes no siempre corre por los cauces de los evangelios", subrayó.

"Una nación se sentencia en sí misma cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíbe lo bueno y cuando su iglesia cobardemente se vuelve cómplice y con su silencio. Hemos hablado", puntualizó.

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