11 de junio de 1865: Batalla naval de Riachuelo, Guerra de la Triple Alianza

Un 11 de junio de 1865 se libró una batalla naval entre buques brasileños y paraguayos en el río Paraná, 11 kilómetros al sur de la ciudad de Corrientes, donde desemboca el curso de agua llamado Riachuelo.

Ocho buques paraguayos atacaron a nueve brasileños que se encontraban allí. Luego de siete horas de combate ambos bandos sufrieron importantes pérdidas en naves y hombres, y las flotas se retiraron del lugar.

Las hostilidades comenzaron con el ataque al puerto de Corrientes y captura de dos barcos argentinos el 13 de abril de 1865. El 14 de abril un ejército paraguayo de 27.000 hombres al mando del general Wenceslao Robles invadió la provincia de Corrientes, apoderándose de su capital, donde dejó una guarnición de 1.500 hombres y continuó al Sur en rápido avance. Del 11 al 20 de mayo avanzó a Bella Vista. El 3 de junio entró en Goya. El 1º de mayo se firmó el Tratado de la Triple Alianza.

Del lado argentino, mientras el General correntino Nicanor Cáceres reunía 5.000 milicias de caballería en el interior de la provincia, el General Wenceslao Paunero con 1.000 hombres del Ejército desembarcó en Goya el 16 de mayo. Al advertir que sus medios eran insuficientes para enfrentar al grueso de las tropas invasoras y detener su avance, Paunero decidió operar sobre la retaguardia paraguaya.

El 25 de mayo, con dos barcos de transporte y apoyado por nueve buques de guerra brasileños tomó la ciudad de Corrientes, que retuvo hasta el otro día; reembarcándose para retroceder hasta Esquina, donde llegó el 2 de junio. La escuadra brasileña permaneció fondeada al sudoeste de Corrientes sobre la costa chaqueña.

El 9 de junio el Mariscal Francisco Solano López se trasladó de Asunción a Humaitá, donde instaló su cuartel general, estableciendo una activa comunicación telegráfica con la ciudad de Corrientes, donde el Canciller paraguayo José Bergés ejercía su representación.

La batalla del Riachuelo fue decisiva en cuanto concretó el aislamiento de Paraguay, y sus buques nunca más intentaron atacar a la flota aliada. Además, el Comandante paraguayo Wenceslao Robles, que estaba en Goya, temiendo que lo incomunicaran con sus bases, retrocedió casi doscientos kilómetros y acampó en Empedrado esperando órdenes.

Estuvo allí sin hacer nada durante más de un mes hasta el 23 de julio, cuando fue destituido del mando. (34) De esta forma no se unió a la invasión de Estigarribia por el río Uruguay, dando tiempo a la movilización de las milicias de Corrientes y a que los Presidentes Bartolomé Mitre, de la Argentina, y Venancio Flores, de Uruguay, organizaran el ejército que, con la batalla de Yatay en agosto, dio comienzo a la contraofensiva aliada en Corrientes.

No fue sin embargo decisiva en el corto plazo en cuanto a que la flota brasileña no adquirió el control del río Paraná negando su uso a los paraguayos. La batalla del Riachuelo había servido para poner en evidencia que la posición avanzada de la flota brasileña en territorio ocupado por el enemigo era peligrosa, por lo que el Capitán Francisco Barroso inmediatamente inició su repliegue progresivo hacia Goya, hasta situarse a la altura de la vanguardia de los ejércitos aliados, donde permaneció varios meses inactiva. Esto permitió que los pocos buques paraguayos que quedaron continuaran navegando libremente entre Asunción, Corrientes y Empedrado, y apoyando a su ejército.

Éste, tres meses más tarde, en octubre, pudo replegarse íntegro a Paraguay, incluyendo más de 100.000 cabezas de ganado, sin ser interferido.