Altas probabilidades de contraer conjuntivitis en verano 

Desde el Ministerio de Salud Pública recuerdan que la exposición al sol sin protección puede traer consecuencias, principalmente en el área ocular, causando irritaciones, lesiones en la córnea, quemaduras en párpados, pterigión (carnosidad) y hasta catarata.

 Se indica que las piscinas pueden constituir una importante fuente de transmisión para contraer conjuntivitis, tanto las de tipo alérgicas por los productos químicos utilizados en ella, como las infecciosas, porque el agua se convierte en un excelente caldo de cultivo para el desarrollo de este mal.

Para evitar contraer conjuntivitis, es indispensable asegurarse de que la piscina esté lo más limpia posible. En caso de presentar irritaciones por el cloro, existen colirios descongestivos sin corticoides para utilizarlos luego de las piscinas. Para el efecto, es necesaria la consulta al oftalmólogo, debido a que en ningún caso es recomendable la automedicación, puesto que se corre el riesgo de lesionar la visión.

También es fundamental utilizar lentes para proteger los ojos de los rayos ultravioletas. Deben ser prescriptos por los oftalmólogos y adquiridos de ópticas con habilitación vigente.

Se recomienda a las personas que sufren problemas visuales que sus lentes cuenten con la graduación o aumento indicado y del material específico, según la necesidad: antirreflejos (para pacientes con cataratas), protectores contra rayos ultavioleta, etcétera.

Está comprobado que si los lentes no coinciden con la graduación pueden causar numerosos efectos. En los adultos, puede provocar dolores de cabeza y visión borrosa en los niños, no solo puede causar mala visión y cefalea, sino que altera el desarrollo normal de la visión, produciendo ambliopatía, una afección irreversible, caracterizada por la disminución de la agudeza visual sin que exista ninguna lesión orgánica que la justifique, señalan desde la cartera sanitaria.

La conjuntivitis es una de las afecciones del ojo más frecuentes y tratables en niños y adultos. Es la inflamación de la conjuntiva, el tejido fino y transparente que cubre el interior del párpado y la parte blanca del ojo. Esta inflamación hace más visibles los vasos sanguíneos, lo que le da al ojo un color rosado o rojizo.

Los principales causas de la conjuntivitis son los virus, las bacterias, los alérgenos (como la caspa de las mascotas o los ácaros del polvo) y las sustancias irritantes (como el esmog o el cloro de la piscina) que infectan o irritan el ojo y el revestimiento de la parte interior del párpado.

En cuanto a los signos y síntomas de la conjuntivitis pueden variar pero, por lo general, incluyen enrojecimiento o inflamación de la parte blanca del ojo. Así como el enrojecimiento o inflamación de la parte blanca del ojo o del interior del párpado, el aumento en la cantidad de lágrimas.

Cabe señalar que la secreción del ojo blanca, amarillenta o verdosa, así como la picazón, irritación o ardor también son algunos signos de que se padece de conjuntivitis.

La conjuntivitis causada por virus o bacterias es muy contagiosa y se propaga fácil y rápidamente de persona a persona. La que es causada por alérgenos o sustancias irritantes no es contagiosa, pero es posible que se produzca una infección secundaria por otros virus o bacterias que sean contagiosos. Se puede reducir el riesgo de contraer o propagar la conjuntivitis tomando algunas medidas simples de cuidado personal:

  • Evitar tocarse o frotarse los ojos.
  • Evitar compartir el maquillaje para los ojos y la cara, los cepillos cosméticos, los lentes de contacto y sus envases, y los anteojos.