A 85 años de la matanza del 23 de octubre de 1931

En la mañana del viernes 23 de octubre de 1931, marcaba la hora de inicio de las clases en el Colegio Nacional, los alumnos, en vez de entrar a las aulas salieron a la calle, como protesta contra los atropellos que vivía el país y reclamando medidas concretas para la defensa del Chaco. Después de visitar la redacción de varios diarios, se dirigieron, en medio de ruidosas demostraciones, hacia el Palacio de Gobierno. Con la bandera nacional a la cabeza, los manifestantes llegaron frente a la explanada de la Casa de Gobierno. 

Hallando el paso obstruido por la policía y el escuadrón de seguridad, intentaron por un momento, romper la valla. Se luchó a empujones, en algunos lugares a puñetazos. De pronto ocurrió lo inesperado, pues sin una voz de advertencia, sin intimaciones de ningún género, las fuerzas apostadas en el Palacio rompieron el fuego sobre la manifestación. 

Las ametralladoras desde la terraza del Palacio de López dejaron oír su resueno siniestro, se hacía fuego sobre las espaldas de los que huían y sobre los que intentaban socorrer a los heridos. Mientras tanto el presidente José P. Guggiari se hacía responsable del atentando, calificándolo de reacción natural, de legítima defensa. La indignación ponía un nudo de angustia en las gargantas.

Así, aquel luctuoso 23 de octubre, al frente de millares de estudiantes, obreros, profesores, jóvenes y niños, pueblo en general, marchaban los miembros de la Comisión Directiva del Centro Estudiantil del Colegio Nacional de la Capital, Agustín Avila, César Garay, Riquelme, Fúster, Valle, Gómez, Espínola y otros más, enarbolando altiva la bandera del Centro, que quedó rota, sucia y manchada de sangre. Diecisiete muertos y más de sesenta heridos, individualizados, cayeron en la matanza que hoy recordamos ocurrió hace 85 años.