Un día como hoy fallecía el Saltarín rojo”, Arsenio Erico “

Un día como hoy, pero de 1977 fallecía el mejor futbolista paraguayo de todos los tiempos, Arsenio Pastor Erico.

En 1926, forma parte del equipo “Los Azules” del Salesianito. En 1930 a los 15 años de edad, debuta en el club Nacional de la primera división del fútbol paraguayo, como marcador de punta.

En 1934 se alista al ejército para combatir en el conflicto bélico del Chaco. Pero antes de entrar en acción, a pesar de que ya se encontraba en el frente, es convocado como jugador para integrar la Selección de la Cruz Roja Paraguaya. Con la que salió de gira por la Argentina y el Uruguay, a fin de recaudar fondos para dicha institución.

Ese mismo año, debido a su brillante actuación durante las giras, es contratado por el club Independiente de Avellaneda. El 6 de mayo debuta en el profesionalismo argentino frente al Boca Juniors y en la siguiente fecha, el 13 de mayo, anota su primer gol ante el Chacarita Juniors.

Entre las muchas marcas que dejara figuran sus seis goles marcados en el año 1935 contra el Quilmes. En 1937 marcó 47 goles, cantidad hasta hoy no superada por ningún jugador profesional en la Argentina, Se consagró goleador absoluto, consecutivamente, los años 1937, 38 y 39 con 47, 43 y 40 goles en 34 partidos. En su carrera, oficialmente, llegó a marcar más de 400 goles.

En el año 1940, jugando contra Racing, recibió un puntapié tremendo en la rodilla izquierda que vino a agravar una vieja lesión y fue la que, al final, le obligó a abandonar la práctica del fútbol. En 1941, el médico de la AFA, Dr. Barbieri, dijo que era un crimen que siga jugando prácticamente con una sola pierna, y le intervino quirúrgicamente los meniscos de su rodilla izquierda.

En la temporada de 1942 surgen algunos inconvenientes en Independiente y regresa a Asunción. Juega algunos partidos por Nacional, que ese año se consagra campeón de la Liga Paraguaya de Fútbol. En el año 1946 marca su último gol con la camiseta de Independiente jugando contra el Huracán.

Tras retirarse del Independiente, el Club Huracán lo contrata con el que llega a jugar siete partidos oficiales y algunos amistosos en el año 1947, pero las viejas lesiones lo obligaron a abandonar definitivamente la práctica del fútbol profesional. Vuelve al Paraguay y allí, para despedirse de su público, viste la camiseta del principal equipo el Club Nacional, juega algunos encuentros oficiando al mismo tiempo de D.T. Su última relación con la práctica del fútbol fue en 1956, cuando fue nombrado D.T del club Sol de América de Asunción.

Regresa a Buenos Aires, y en 1958 toma compromiso de matrimonio con quien fuera el amor de toda su vida, la señorita Aurelia “Perla” Blanco. Luego de diecisiete años de feliz matrimonio, tras la amputación de su lesionada pierna izquierda, muere de un paro cardíaco en el hospital Argerich de Buenos Aires.

Se lo recuerda como un hombre lleno de nobleza, sencillo y alegre; como uno de los más grandes jugadores del Río de la Plata, merecidamente apodado como El Rey del Gol. Como un deportista correcto, dentro y fuera de la cancha, que nunca protestó ni se quejó de nada referente al juego.