Un 27 de julio de 2010, el baterista Steven Adler editaba su libro llamado “My Appetite for Destruction Sex, and Drugs, and Guns N’ Roses”

Steven Adler fue el más joven y sin ninguna duda el más entusiasta integrante de la banda Guns N’ Roses -siempre sonriendo, siempre feliz de estar ahí, haciendo lo que más le gusta. Pero detrás de esa imagen había un hombre atormentado y adicto que luchaba por mantener su cordura en el difícil mundo en que se encontraba.

Adler recuerda su ascenso y caída en el libro “My Appetite For Destruction: Sex and Drugs and Guns N’ Roses” (de reciente aparición en los Estados Unidos), una mirada a los recuerdos de un hombre que en las últimas tres décadas supo del éxito, el fracaso y, afortunadamente, la redención.

Cuando tenía 11 años, Adler le dijo a su familia y amigos que iba a ser una estrella de rock. Un encuentro casual con un amigo músico y entusiasta del deporte lo llevó a conocer a Saul “Slash” Hudson, una relación que llevaría a Adler a la fama, pero que también sería el comienzo de su baile destructivo con las drogas y el sexo.

Después de tocar con muchas bandas de la escena de Los Angeles, Adler finalmente fue convocado para ser el baterista del nuevo grupo en el que estaba trabajando su amigo Slash, un grupo que pronto sería conocido como “la banda más peligrosa del planeta”: Guns N’Roses.Ascendiendo al estrellato con el lanzamiento de su álbum “Appetite for Destruction”, en 1987, Adler estaba en posición de convertirse en uno de los bateristas más importantes de la historia del rock, pero su pasión por las drogas superaron su pasión por la música, y comenzó un espiral de descontrol. Su adicción lo llevaría a ser expulsado de la banda en 1990.

Desde entonces, la vida de Adler fue una continua cadena de sobredosis, crisis médicas, incluyendo dos ataques cardíacos que lo dejaron parcialmente paralizado, y una serie de problemas legales que lo llevaron a pasar un par de veces por la cárcel. En 2007 fue parte del programa de televisión “Celebrity Rehab”, que lo puso en contacto con el Dr. Drew Pinksy, y Adler ha estado sobrio durante los últimos dos años, con gran ayuda de su familia y amigos íntimos. Su banda, Adler’s Appetite, ha logrado un éxito relativo, contando en varias ocasiones con la colaboración de sus ex compañeros en Guns N’Roses.

A lo largo del libro, Adler repasa los recuerdos de su trabajo con Guns N’Roses y su vida, en primera persona. La historia está contada como él la recuerda. Es un libro “adulto”, con muchas referencias a las drogas y al sexo, y debe ser leído comprendiendo verdaderamernte esa era.Un fascinante repaso de la historia del rock’n’roll, “My Appetite for Destruction” también puede ser tomado como una advertencia para todos aquellos músicos jóvenes que quieren entrar el mundo del rock.