Guerra de la Triple Alianza: un 16 de julio de 1866 se iniciaba la batalla de Boquerón y Sauce

Después de la batalla de Yataity Corá del 10 al 11 de julio de 1866, en que José Eduvigis Díaz actuó como General (ascendido por su actuación en la batalla de Tuyutí), al frente de 6.000 compatriotas, encargó al coronel Elizardo Aquino el mando para enfrentar a los 15 batallones aliados en una lucha frontal en que se combatió con denuedo hasta bien entrada la noche, después de la batalla preliminar del día anterior. Los paraguayos tuvieron aproximadamente 300 bajas entre muertos y heridos y los aliados perdieron más o menos 200 hombres.

El mariscal Francisco Solano López determinó provocar a sus enemigos en la zona llamada Potrero Sauce o Boquerón. Esta región estaba atrincherada desde Punta Ñarõ a Potrero Piris y se había mandado abrir otras posiciones a modo de hacer peligrar uno de los flancos del ejército brasileño y parte de la retaguardia de las posiciones uruguayas del general Venacio Flores.

Estas disposiciones del mariscal decidieron a los jefes aliados emprender un ataque general. A este fin prepararon un plan de acción esmeradamente concebido, contando con todo el ejército combinado de 35.000 hombres. Las tropas paraguayas contaban con 6.000 hombres de infantería y caballería comandadas por el general Resquín.

En la madrugada del 16 de julio de 1866, el general Guillermo Manuel de Souza con 35.000 hombres se lanzó al ataque en el paso entre Punta Ñarõ y Potrero Piris, previo un bombardeo con ocho piezas de artillería. En tanto, el general José Luis Mena Barreto, con otra brigada de infantería y dos piezas de artillería, presionaba en el área del citado Potrero Piris.

Los paraguayos se defendieron bravamente durante algunas horas. Luego se retiraron hacia los montes del Sauce. Se repusieron al recibir un contingente de refuerzos al mando del coronel Aquino y contraatacaron furiosamente. Llegaron de nuevo a la posición perdida. Los brasileños contraatacaron con tropas frescas. Así se cambió la situación por tres veces consecutivas.

El coronel Aquino quedó gravemente herido en la acción y murió tres días después. Indecisa la batalla por no poder romper los aliados la línea de defensa paraguaya, decidieron reforzar sus tropas con las del general Mena Barreto.

Tres días duraron los sangrientos combates en los que, en total los aliados tuvieron 5.000 bajas y los paraguayos 2.500. Estas jornadas fueron favorables a los paraguayos y acabaron por entorpecer el movimiento del ejército aliado, creando entre sus jefes las primeras desavenencias.