4 de julio, día de la Artillería Paraguaya

El día del Artillería Paraguaya es el 4 de Julio en conmemoración a la Victoria de la Batalla de Nanawa en la Guerra del Chaco, es el día especialmente señalado para honrar las Glorias de la Artillería Paraguaya, en el Comando de Artillería del Ejército, como unidad madre del arma.

Los Artilleros Paraguayos, de conducta ejemplar; embebidos con la savia que caracteriza la esencia de esta Arma que han sido Norte y guía y orienta la trayectoria de aquellos hombres que dejaron una estela luminosa que alumbra por siempre los anales de la Artillería Paraguaya.

La Artillería del Ejército Paraguayo fue desde las primeras épocas de la Colonia una de las armas que formaron parte del Ejército Español y también lo fue el naciente Ejército Paraguayo. Desde los albores de Tacuary, y Cerro Mbaey; las vimos brillar en la aurora del 14 y 15 de Mayo de 1811. En la heroica defensa de la Nación, durante la Guerra Grande desde Humaitá hasta Cerro Corá y finalmente, en los cañadones Chaqueños, donde, en todo momento y lugar, resonaron los argumentos de la recia y ronca voz del cañón.

Los orígenes de la Artillería en el Paraguay lo encontramos en el Reglamento para la Milicias Disciplinas del Virreinato dictada por la Cédula Real del 14 de Enero de 1801, por el Rey Carlos IV, que organizaba las Fuerzas Españolas en el Paraguay con dos Regimientos de Voluntarios a Caballo y el Real Batallón de Artillería.

En 1810, ante la amenaza de la invasión porteña a cargo del Gral. Belgrano, la Artillería con 18 cañones de hierro y 26 cureñas de plaza, defendió la nueva Provincia, en dos memorables batallas, la de Cerro Mba’é (Paraguarí) y Tacuary; precursoras de la Independencia Nacional. Conquistadas mediante la conducción serena y eficiente de los jefes paraguayos, Brigadier General Fulgencio Yegros, Cabañas, Gamarra, Soriano y otros.

La Artillería tuvo, una activa participación en todas nuestras luchas internas, desde 1871, 1922, 1923 hasta 1947. El 23 de Agosto de 1928, por Decreto Nº 31.076, fue creado el Grupo de Artillería Montada Nº 1 “Gral. Bruguez”, siendo su primer Comandante el Mayor de Artillería José Luis Vera. Muchos regimientos siguieron desde entonces; terminada la Guerra del Chaco, fue nombrado el Mayor Fulgencio Yegros Girola como Comandante; le cupo abrir el paso del Arma de Artillería en el Gran Desfile Triunfal del Ejército en Campaña.

Al final de la Guerra del Chaco (1935) los Grupos de Artillería formaron una sola Unidad, bajo el nombre de Regimiento de Artillería Nº 1 “Gral. Bruguez” con asiento en Villa Hayes, hasta el 12 de Abril de 1940, fecha en que definitivamente se instaló en Paraguarí; con el tiempo, el 25 de Noviembre de 1980, por Ley Nº 832 se crea el Comando de Artillería, manteniendo su organización original. En 1991 por Orden General Nº 22 del 6 de Febrero, se crea la Escuela de Artillería con un grupo de Artillería antiaérea, desapareciendo el R.I. 16 “Mcal. Francisco S. López”. El 13 de Febrero de 1992, conforme decreto Nº 12.492, se crea el Comando de Artillería del Ejército, como integrante del Comando del Ejército Paraguayo.

La Artillería, cuenta con Baterías de Comando; Servicio; Baterías de Tiro, y modernas instalaciones cuartelarías; condiciones esenciales para el personal de Oficiales, Suboficiales y Conscriptos. Muchos de los ARTILLEROS insignes varones han quedado para siempre en la calcinada tierra chaqueña; otros han sobrevivido a la lucha y son hoy reliquias vivientes, merecedoras del reconocimiento de toda la ciudadanía. La artillería, desempeñó un rol importante en acciones defensivas y ofensivas. En la conquista de Boquerón, posteriormente en Saavedra, su colaboración decisiva en la defensa de Nanawa, sus efectos en Arce, Gondra, Herrera y en Toledo, y Campo Vía.

En el año 1934, su actuación en la retirada de Strongest, en la irrupción del frente en los tres Cuerpos de Ejército, la batalla general de julio. Cooperaron también en la batalla de El Carmen e Yrendagüe y en Picuiba. Los autores bolivianos enfatizan, la actuación de nuestra artillería y de nuestros morteros; pues fueron ellos quienes sintieron el impacto devastador de nuestras granadas; aunque pocas, hacían impactos eficaces. La preparación de los oficiales artilleros y también la calidad de las piezas de artillería, en ocasiones opacaron el éxito de su Plana Mayor.

Faltaban elementos esenciales, como los teléfonos, carros de observación, central de tiro, etc., defectos que no pocos disgustos habían de causar en los primeros combates. Es de mencionar, que nuestra presencia en el chaco fue a ciegas y nuestra primera maniobra en el terreno, fue también nuestra primera batalla la de Boquerón. El precio de ejercicio de tiros en batalla de importancia vital, es necesariamente elevado. La sangrienta enseñanza la recibimos en Boquerón. Fue nuestra batalla escuela; y tuvimos que reajustar nuestras doctrinas tácticas a la realidad chaqueña, frente a un tenaz adversario.

La Artillería Paraguaya participó en 126 acciones bélicas y en 413 combates que sostuvo el Ejército Nacional durante 2.010 días de la guerra grande desde el 30 de Agosto de 1.864 hasta el 1 de marzo de 1.870, desde el primer bombardeo de la fortaleza Coímbra en Matto Grosso el 27 de diciembre de 1.864 bajo el mando del glorioso Fariña hasta las últimas dos salvas de las 4 piezas de Artillería en el último combate en el Paso de Aquidabán el 1 de Marzo de 1.870 bajo órdenes del Coronel Ángel Moreno.

El arma de Artillería es un arma técnica, requiere, para su confección y manejo, conocimientos técnicos especiales, manos y aptitudes profesionales, sin decir ya de ingentes sumas de dinero para la adquisición de materiales y proyectiles. La artillería paraguaya de tierra estaba dividida en ARTILLERÍA DE CAMPAÑA y DE POSICIÓN. En la primera la unidad táctica era LA BATERÍA y LA COMPAÑÍA en la segunda.

Es meritorio recordar las Fortalezas de HUMAITA; ITAPIRU; joyas de la resistencia Paraguaya en la Guerra Grande. Los fuertes de Bordón en el Chaco y San Carlos sobre el río Apa, aunque no participaron en la guerra fueron guarnecidos y protegidos por la artillería de plaza. En resumen, esto fue, el Nivel de “la industria pesada” del Paraguay hace más de 100 años…cañones, proyectiles, rifles, fusiles, sables, lanzas, coheteras, torpedos y otros; fundidos dentro del territorio paraguayo. Herederos del Dr. Francia; Carlos A. López y el Mcal. López.

Recordar hoy a los ARTILLEROS que ofrendaron sus vidas en las dos contiendas que nos cupo afrontar, es glorificar a los verdaderos triunfadores de esas contiendas.